jueves, 12 de abril de 2012

La Comunidad de Educación Popular en Paraguay


Por Pelao Carvallo

La comunidad de educación popular en Paraguay tiene una larga trayectoria. Para describir a la Educación Popular, lo haremos como se entiende desde las propuestas de Paulo Freire: “Esta educación y su metodología se fundamenta en la toma de conciencia que el oprimido hace de las verdaderas coordenadas de su condición personal y social, así como de su situación marginal del proceso histórico. Solamente desde este paso o proceso podrá ser y sentirse agente de su propio destino y experimentar una 'práctica de libertad'”.

A modo complementario también usaremos las definiciones que entrega la educación educación libertaria: “ -Libertad del individuo pero colectiva es decir teniendo en cuenta a los demás y desde la responsabilidad a vivir en grupo. - Nadie manda a nadie todo se hace por compromisos asumidos y desde la decisión colectiva, abierta y sincera. - En contra de las dependencias jerarquizadas y asumidas, cada individuo tiene derechos y obligaciones asumidas voluntariamente, responsabilidad colectiva y respeto. Las personas afrontan sus propios problemas, crean sus propias convicciones y razonamientos. - Desde el juego es más fácil desarrollar la solidaridad y el trabajo colectivo, la socialización y el ambiente positivo, alegre y sincero. - La educación es igual y conjunta, sin discriminación de ningún tipo por razones de género o económico sociales ” Escuela Libre Paideia.

Desglosando el término, diremos que Educación puede definirse como “la asimilación por parte de las personas de una sociedad, de los valores y comportamientos que rigen su funcionamiento. Por tanto las sociedades y sus modelos de funcionamiento dependen de la educación para perpetuarse en el tiempo.” Escuela libre Paideia. Y que el concepto de Popular es un adjetivo que señala a aquello perteneciente o relativo al pueblo. Ahora bien, el concepto de Pueblo es algo muy debatido y discutido, no habiendo un consenso respecto a su contenido, por ello para este trabajo usaremos la definición que da Agustín García Calvo: “La gente, para el Poder y la Realidad son una cosa, que es organizada en Individuos, que tienen una doble exigencia contradictoria, así cada uno tiene que ser individual, y al mismo tiempo todos han de ser sumables en una Masa numérica. Ahora esa organización deja siempre temas no resueltos Y a lo que quede en la gente de ocurrencias imprevisibles, no sometidas a plan ni cálculo, es lo que se denomina «el pueblo». En ese sentido lo popular sería dar voz a un sentir anónimo, que rechaza los manejos del Poder. Lo primordial en esa lucha es la denuncia de la Realidad, que se presenta como reflejo fiel de «lo que hay», cuando de hecho es una construcción abstracta, en la que las cosas son reducidas por la fuerza a ideas. Así se mata cuanto pueda haber en las cosas de impredecible e infinito, para someterlas a planes, esquemas y manejos.”


Por otra parte, para referirnos a comunidad hemos asumido la definición de Krause Jacob (1999) que es conformada por tres significados: “Pertenencia, sentirse «parte de», «perteneciente a» o «identificado con» ; Interrelación: la existencia de contacto o comunicación (aunque sea «virtual») entre sus miembros, y mutua influencia; y Cultura común, la existencia de significados compartidos ”. Entendemos que lo que denominamos Comunidad de Educación Popular en Paraguay cumple con estos tres significados: se siente parte, hay comunicación entre sus componentes (en distinta proporción), hay mutua influencia, mayor o menor según el momento y lugar y una cultura común con referencia a textos y eventos comunes.

La historia de lo que hoy llamamos educación popular en Paraguay tiene ya un largo recorrido, ciertamente faltaría un trabajo más detallado para dar cuenta de los primeros pasos de esa educación popular. Podemos señalar que a principios del siglo XX Rafael Barret da cuenta de los esfuerzos en educación popular que hacían anarquistas y anarcosindicalistas: ateneos, talleres, educación en el trabajo a cargo de los propios sindicatos, alfabetización, grupos de lectura, etc. Con el avanzar del siglo XX estos esfuerzos fueron disminuyendo en tanto se fueron imponiendo políticas más nacionalistas, patrioteras, militaristas y autoritarias, como las de los partidos colorados, febreristas y marxistas, dado que lo que impulsaba el anarquismo justamente hablaba de internacionalismo, antimilitarismo, antiautoritarismo y acción directa. Aún así, gente como Ciriaco Duarte siguió impulsando la pedagogía y acción libertaria, costándole el exilio en el año 1968.

Posteriormente otros actores vienen a impulsar la pedagogía popular y liberadora. Corrientes tales como la teología de la liberación y la educación popular de Paulo Freire llegan a Paraguay. Primero a través de los jesuitas llega una incipiente teología de la liberación a partir de mediados de los años 50, quienes van preocupándose del tema educativo en especial en el mundo campesino. Un impulso fuerte recibe la educación popular con las Ligas Agrarias Cristianas. En un primer momento se trata de educación para adultos, luego surgen las escuelitas campesinas para niños, niñas y adolescentes, como una necesidad de las comunidades campesinas organizadas. La experiencia de las escuelitas campesinas es exitosa hasta que la represión acaba con ellas. Mientras duraron las escuelitas campesinas, centenares de niños y niñas fueron educadas siguiendo las propuestas de la “pedagogía del oprimido”, llegando a contar con sus propios textos de enseñanza en guaraní.

El golpe militar de febrero de 1989 abrirá una larga transición democrática que parece no acabar aún. En este período el sistema económico y político en Paraguay se permea por la lógica neoliberal. Por ello podemos decir que la educación popular persiste en carácter de resistencia social. Un sector de la iglesia católica seguirá impulsando la educación popular a través de la teología de la liberación, cada vez con menos espacio institucional producto del avance neoconservador impulsado por el papa Juan Pablo II. El Servicio Paz y Justicia (Serpaj) viene animando esta propuesta desde entonces. En el mundo campesino la instalación de comunidades en resistencia como la de Tava Guaraní mantendrá la presencia de la educación popular en las luchas campesinas. A contar de los años 90, en el ámbito urbano es el trabajo con niños y niñas en calle quien reimpulsa la educación popular, llegándose a interesantes propuestas organizativas autónomas. Educadores y educadoras populares han estado presente en momentos históricos y catastróficos para el Paraguay como el marzo paraguayo y la acción de rescate en el incendio del Ycua Bolaños y la consecuente lucha de víctimas y sobrevivientes por justicia y reparación. En los últimos años la educación popular ha sido asumida como parte integral por el movimiento campesino e indígena y ha sido puntal en la rearticulación y conformación de algunos partidos políticos de izquierda.

Hoy la educación popular es una comunidad en constante cambio, crisis e intervenida por diferentes intereses. El contexto actual con alta demanda política y estatal ha traído consigo un montón de interrogantes sobre los alcances, objetivos y destinos de la educación popular en Paraguay. Podemos identificar unos cuantos sectores que hacen a la comunidad de educación popular: Un sector tradicional es el ligado a la religión, católica en especial. Una deslavada teología de la liberación aún representada por actores organizados como Serpaj, Fe y Alegría, Fundación Alda y otras ongs. Un sector campesino e indígena con proyectos y prácticas muy interesantes como Conamuri y el IALA Guaraní impulsado por vía campesina/CLaoc. Un sector urbano impulsado por varios referentes, algunos ya citados como Serpaj y otros autónomos como la Comuna de Emma, Chana y todas las demás, esta desde un ámbito de educación libertaria de acción directa. Otro espacio que interviene en el mundo de la educación popular es el académico, ya que algunas facultades impulsan, de cierto modo, esta propuesta. Carreras como psicología comunitaria y trabajo social de la UNA, por ejemplo. Otro sector que influye en la educación popular es el de los partidos políticos, algunos de los cuales se toman en serio el tema y otros solo lo usan a modo de lavado de imagen y protagonismo mediático, teniendo como ejemplo de esto el pmas y su centro cultural germinal.

Un tema aparte y en discusión es sobre el sector estatal. El estado ha cooptado a muchos educadores y educadoras populares y, en este trabajo, no lo consideramos como parte de la comunidad de educación popular en tanto quienes educan desde el estado usando métodos y técnicas de educación popular deben subordinar el importante aspecto político a los requerimientos, demandas y objetivos estatales (es decir de los ministerios). De hecho la introducción de la educación popular en el estado se produjo con este gobierno, requiriendo para ello de la participación de las ongs del sector. Como señal de lo que sería la educación popular bajo la tutela del estado, los contenidos que se discutieron en las mesas de “diálogo” en 2008 respondían a las solas necesidades del ministerio de educación y no fueron hechas en cooperación con las ongs invitadas. La demanda del estado por implementar técnicas, métodos y experticias de educación popular tiene que ver con el objetivo de suplir algunas deficiencias actuales e históricas de la educación formal en la preparación de la gente para enfrentar el actual sistema de mercado. He aquí un abanico de esas deficiencias a ojos del sistema educativo formal: “En el 2007, solo 1.242 estudiantes de cerca de 200.000 alumnos de la secundaria repitieron el año. Pese a que la cantidad parece pequeña, el fracaso escolar representó un costo de 2.761 millones de guaraníes para el Estado.” “Los docentes manejan como máximo un 35% del contenido de la materia que enseñan” “En Paraguay, cerca de 250 mil personas son analfabetas totales y cerca de 2 a 3 millones serían analfabetas funcionales” “Un total de 2.921 escuelas rurales continúan con el plurigrado, lo que representa -según las estadísticas- alrededor del 60% de las instituciones del sector, lo que hace una cantidad de 700.000 alumnos” “137 mil jóvenes es la cifra de excluidos del sistema de la Educación Media (1º, 2º y 3º) que preocupa a las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), así como el alto número de jóvenes que ni siquiera acceden al tercer ciclo (7º, 8º y 9º).” Todas las citas son del MEC. Podemos decir que la preocupación del MEC tiene que ver con la preparación de los educandos para hacer parte del actual sistema económico productivo, no con dar pie a cambios sociales profundos. Por ello es que no consideramos al estado como parte de la educación popular sino que es la captación de nuevos métodos y técnicas para cumplir sus objetivos. La captación de esas técnicas y métodos se hace a través de la incorporación de expertos y consultores relacionados con la educación popular en el aparato social y educativo del estado.

Los espacios de comunicación en la comunidad de educación popular en Paraguay son varios. Uno de ellos es el mercado laboral, principalmente en manos de ongs, pues la gente que va adquiriendo experiencia y experticia en educación popular transita de un empleo a otro creando o pasando a formar parte de nuevas redes sociales que contactan con las que anteriormente tenía. Lamentablemente los contenidos de solidaridad y organización que impulsa la educación popular no se reflejan en la capacidad de sindicalización de los y las educadoras populares. Cada quien ha de ver como resuelve sus temas laborales las más de las veces en competencia con otros/as. Otro espacio de comunicación es el sistema académico, que requiere también de educadores y educadoras populares con cierta experticia -y otros requerimientos- para los procesos formativos que, desde la facultad, enviarán nuevos actores al mundo de la educación popular y libertaria. También debemos destacar como espacio de comunicación a aquellas nuevas organizaciones que pretenden nuclear a educadores populares, como la cooperativa Saite de educadores populares y psicólogos sociales y otras iniciativas como foros y redes de intercambio de experiencia, tanto locales como nacionales e internacionales. Son espacios de comunicación los distintos cursos, talleres, seminarios que tanto desde la academia como desde las mismas ongs se organizan cada cierto tiempo. Hay pocos espacios virtuales de comunicación: cuentas y grupos de facebook institucionales y personales, blogs y twitters, listas de correos, además de espacios dentro de los medios de comunicación alternativos de la izquierda paraguaya como el periódico virtual E'a. Además hay otros numerosos espacios informales, como fiestas, farras y encuentros diversos, además de fechas rituales de encuentro de la izquierda paraguaya: 1 de mayo, 8 de marzo, 1 de agosto, etc. La comunicación es institucional, interpersonal y virtual, según el espacio. La comunicación es más o menos fluida según esté atravesada por tensiones, liderazgos en disputa, conflictos laborales o interpersonales, historias contrastadas o propuestas y finalidades discordantes.

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